¿Sabes qué provoca el estrés en la piel?

La piel está íntimamente relacionada con nuestro sistema nervioso, ya que parten de la misma estructura en el desarrollo embrionario. Esto hace que ante cualquier cambio o desequilibrio en nuestro estado de ánimo, tenga manifestaciones también en la superficie cutánea.

España es el país europeo con más estrés laboral,y eso nuestra piel lo nota. El nivel de vida en la ciudad, las prisas y la falta de sueño hacen que la piel sea la primera que sufra las consecuencias. ¿Quieres conocer cómo afecta el estrés a tu piel? Sigue leyendo.

Cuando estamos sometidos a estrés, se producen una serie de cambios a nivel de mensajeros químicos: el Cortisol, la hormona clave en nuestra actividad diaria, aumenta significativamente cuando estamos estresados. Este aumento de cortisol va a provocar que las fibras de colágeno y elastina se descompongan, por lo que el estrés va a propiciar que aparezcan nuevas líneas de expresión y que se acelere la pérdida de firmeza. En condiciones normales, el cortisol va disminuyendo gradualmente a medida que el día avanza, llegando a los niveles mínimos cuando se acerca la hora de dormir, momento en el que la melatonina aumenta.  En personas que sufren estrés, estos niveles de cortisol no llegan a reducirse, siendo muLa piely difícil la conciliación del sueño. Existen estudios que demuestran que dormir menos de 5 horas diarias aumenta los signos de envejecimiento cutáneoy disminuyen la función barrera de la piel, por lo que debemos prestar especial atención en este punto.

Niveles de cortisol en situación normal y con estrés.

A su vez, durante la noche nuestra piel se regenera y elimina las toxinas acumuladas durante el día. Si no descansamos lo suficiente, este proceso de renovación celular se encontrará ralentizado, y esto se hará visible en la piel con la falta de luminosidad y tono apagado. Será necesario entonces incluir cuidados que mejoren este proceso, por ejemplo, activos que mejoren la luminosidad como la Vitamina C y/o exfoliantes químicos en la rutina de noche.

La falta de descanso llevará asociada la aparición de hinchazón y bolsas en los ojos,puesto que no se lleva a cabo un drenaje eficaz. Al igual que la piel tendrá una apariencia más seca, deshidratada y con tendencia a la irritación, dato que será de gran importancia para aquellas personas que presenten una patología de base (Piel atópica, psoriasis, piel sensible…).

El estrés también aumenta los niveles de andrógenos, lo que va a provocar que aumente la secreción sebácea y la inflamaciónde estas células, produciendo obstrucción de los poros y por tanto, la aparición de acné. ¿Recuerdas el grano que te salió para aquella entrevista de trabajo? No fue casualidad. 

Por otro lado, el estrés no afecta únicamente a la piel, sino que el cabello y las uñas también se verá afectado. Notaremos un aumento en la frecuencia de caída capilar, así como de las canas. También es posible que notemos las uñas más frágiles y quebradizas.

Entonces… ¿Qué podemos hacer para contrarrestar los efectos del estrés?

Lo primero de todo es reducir las situaciones estresantes, siempre que sea posible. Aprender nuevas formas de relajarse e intentar desconectar. Si nos cuidamos físicamente con una buena alimentación, dormimos las horas suficientes y realizamos ejercicio físico, se verá reflejado en nuestra salud. 

En cuanto a la rutina que debemos seguir para mejorar la apariencia de la piel:

  1. Presta especial atención a la limpieza facial. Limpia y desmaquilla tu rostro día y noche con productos específicos, que eliminen los restos de suciedad y maquillaje de tu piel. Compleméntalo con exfoliantes y mascarillas renovadoras los fines de semana. 
  2. Puedes ayudarte de masajes faciales exprés para potenciar la luminosidad del rostro. Basta con que le dediques medio minuto. Debes realizar  movimientos suaves, circulares y ascendentes  del centro del rostro  hacia el exterior, y de abajo hacia arriba.  Aprovecha el momento de aplicarte el tónico para realizarlos, ya que éste presenta propiedades calmantes, antioxidantes y ayuda a cerrar los poros dilatados. Otra alternativa es realizarlo mientras aplicas un sérum iluminador, aportando así elasticidad y jugosidad a la piel.
  3. Entre tus cuidados de tratamiento diurno no puede faltar la vitamina C, uno de los activos que más luminosidad aporta a la piel. Mejora la luminosidad, unifica el tono de la piel y estimula la síntesis de los elementos de sostén de la dermis.
  4. Los activos renovadores, como los AHA o el Retinol,estimulan la regeneración cutánea, y por tanto, mejora la textura de la piel, uniformizan y aportan un aspecto más saludable.
  5. Recuerda siempre utilizar protector solar para prevenir los signos del fotoenvejecimiento. Lo ideal es aplicarlo después de tu tratamiento habitual, o si utilizas maquillaje, buscarlos con factor de protección.

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